Aigüestortes

La fuerza de la naturaleza

Por Roman Aixendri
Video: Vlad Pop
Edición: Priscila Alegre



Ante el despliegue de fuerzas de la naturaleza, el ser humano puede experimentar sentimientos contrapuestos de miedo y de fascinación, de plenitud y de impotencia absoluta. Este es el motivo que recorre el romanticismo por las lomas del siglo XIX.

Goethe, los hermanos Humboldt, Friedrich, Von Kleist y toda una serie de intelectuales del Sacro Imperio Romanogermánico se desprendieron del espíritu racional que dio el pistoletazo de salida a la modernidad y se abrazaron al irracionalismo. Embriagados por la potencia de entornos como los Alpes o la Selva Negra intuyeron la idea de aquello sublime.

Esta es la sensación que produce pasear por el Parque Nacional de Aigüestortes. Uno se sube a la cumbre y se siente como El viajero contemplando un mar de nubes, del pintor Caspar David Friedrich. Contundencia, majestuosidad y abismo se experimentan a partes iguales en este parque del Pirineo que flirtea con el Lago de San Mauricio.

Àngel Guimerà, Jacint Verdaguer o Lluís Rigalt, entre otros, inspirados por el espíritu romántico, captaron las tensiones nerviosas que se alojan en las entrañas de las personas. También entendieron que estas mismas tensiones son proyecciones a pequeña escala que reflejan el espíritu de la naturaleza.

Montañas como Montserrat o el mismo Aigüestortes son un ejemplo de parajes con suficiente carácter como para provocar corrientes artísticas y culturales capaces de trascender. Granito, pizarras y rocas calcáreas escalan para convertir este macizo, que se encuentra


entre las comarcas del Alta Ribagorça, el Pallars Sobirà, la Valle de Aran y el Pallars Jussà, en una pintura viviente que desea ser escalada y andada, cabalgada y querida. Incluso un poco temida.

Recogimiento, pequeñez y camino hacia un mismo. El Parque Natural catalán consigue pintar en el alma del viajero estas emociones. Seduciéndolo y escondiéndose de él para fascinarlo todavía más, si se tercia. Trazos rápidos y enérgicos, de colores fríos pintan esta paleta de un gran pintor cósmico e inmanente. Las hormiguitas que son los viajeros pueden llegar a intuir qué se siente al estar en el vientre de la misma Tierra y qué se sentiría si ésta se encabritara como un caballo salvaje.

El pintor romántico Turner, en algunos de sus cuadros retrata la victoria del ser humano sobre la naturaleza. “Lluvia, vapor y velocidad”, por ejemplo, transportan una esperanza tímida que nos hace olvidar que, si hasta ahora hemos ganado a la naturaleza, es porque ésta se ha dejado vencer, pero que si quisiera nos fagocitaría.

Transportado por el espíritu romántico, de tinte trágico, regreso a la realidad con el sentimiento de un renacimiento interior. Después de un paseo por este macizo pirenaico y transpirado por la excitación vuelvo a latir a un ritmo estándar. Calma después de la intensidad. Planície después de andar crestas que besan nubes. Cotidianidad después de lo sublime. Andar por Aigüestortes supone una suerte de trascendencia personal. Un cambio que habrá que degustar.







aiguestortes paisatge pirineus

Lago Sant Mauricio Lerida


Turismo Alta Montaña Pirineus


Aiguestortes Parque Nacional Lleida

Alto Pirineo Cataluña España


Lleida Parc Nacional Alt Pirineu


Pirineos Lerida







Más routecru


Restaurant Can Bosch

El Molí dels Avis


Guía


Restaurant L'Antic Molí

Restaurant Les Moles