Ruta Ilercavònia

Crononauta pasando por Matarraña
Morella y Terra Alta
Text: Roman Aixendri
Video: Vlad Pop




Tras un viaje en el tiempo la nave espacial necesita reposo. Pero el piloto también, os lo puedo asegurar. Es extenuante ir configurando coordenadas para dar un saltito y presentarse en una época ya pasada. Pero también provoca mucho temor esta experiencia. Me quito la escafandra, dejadme respirar un segundo. Por favor. Solo un segundo, que los tempos son muy importantes para adaptarse, también para optimizar los resultados. per optimitzar els resultats.

XYZ900A.C./20.35h palmo arriba, palmo abajo y la adrenalina empezará a ser segregada, salivará la boca, los pelos de punta. Cuando pulse el botón ya no habrá marcha atrás en esta marcha atrás. Disculpad el oxímoron. Aquí dentro, entre estas cuatro paredes, la vida nos parasá volando como un soplo, también fuera todo será muy rápido. Mis pensamientos se sincronizan con la realidad y... crack, clock, moc, ¡aaay!
El parón ha sido algo forzado. Perdonad, estoy algo



cansada. Necesito ordenar mis palabras, colocarlas en el lugar correcto para que sean inteligibles. Os ruego que vayáis disfrutando de la grandeza del paisaje mientras yo me repongo del susto.

Creo que ya está. Bien, sí, estoy un poco desorientada aún, pero ya empiezo a caminar recta. No es nada fácil rebobinar en el tiempo. No se trata solo de pulsar un botón. Se trata de abrir la mente a otra forma de ver las cosas, de pensar y de sentir. Me gustaría que lo viésemos así, intentado ponernos en la piel de aquellos a los que visitamos. En este caso creo que se trata de Ilercavones.

Mirad allá arriba. ¡Quién lo diría! Vivían en las montañas. Bien, si me permitís la expresión rectificaré para decir que "viven" porque si hemos retrocedido casi tres mil años no es para matarlos sino para escuchar sus voces y oír sus mensajes. Son gente de alturas, como los monges. Una ociedad entera formada para vivir a centenares de metros sobre el nivel de mar.



Visita al poblado íbero de de San Antonio e Calaceite, Matarraña, y almuerzo con temática íbera.

EL INVIERNO DEL TIGRE

Andreu Carranza

Nuestro ejército parecía imparable. Ocupábamos pueblos del Maestrazgo, casi todo el Ebro y el Matarraña y también parte de la costa. Pero siempre fracasamos en la ocupación de Gandesa, una villa que parecía maldita. En la Terra Alta, eran muchos los pueblos que se inclinaron por la causa del rey Carlos V, pero Gandesa, el pueblo más importante de esta comarca, situada en el cruce de caminos entre Aragón, Cataluña y Valencia, desde el inicio de la guerra civil se manifestó a favor de Isabel II.
Durante aquel año intentamos sin éxito tomar la villa en diversas ocasiones. Se ensayó la artillería de Cantavella qe tuvo que retirarse por defectuosa. La baronesa de Purroy, Luísa Dara, que se encontraba en el interior de Gandesa,

que tenía comprometida alma y fortuna en la defensa de la regenta María Cristina, hizo colgar en el campanario de la ciudad una cabra montesa y me envió un mensaje que decía:

De Purroy la baronesa
jura a la cabra montesa
que no entrará en Gandesa.

Y yo le respondí también por escrito:
Mas si la cabra montesa
logra sujetar Gandesa,
¡ay! ¡ay! de la baronesa.


Andreu Carranza i Font, L’hivern del Tigre.
Editorial Planeta, p.305.




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